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9 de noviembre de 2005

Paradero Cero ::

por Unknown

Éste es un posteo de bienvenida a este espacio que puede servir para meter la cuchara, expresar opiniones, lanzar ideas, hacer preguntas, intentar respuestas, entregar comentarios, sugerir leseras, colaborar. Aquí nadie tiene que darle el asiento a nadie. Eso sí que no se puede sacar la cabeza muy afuera de la ventanilla, porque una vez un niñito que hizo eso chocó con un poste que venía avanzando y se quedó sin cabeza. Confirmo lo que he contestado en algunos emails: la frase final de la columna sobre la nostalgia es, de hecho, un plagio de Pablo Neruda. Es un verso del "Cuándo de Chile", de la colección Las uvas y el viento (1954). Neruda se las arregla para ser nostálgico sin demasiado pathos. La referencia del libro de Svetlana Boym es la siguiente: Svetlana Boym, The Future of Nostalgia. New York: Basic Books, 2001. La memoria es a veces engañosa- el recital de Piazzola no fue exactamente en Boston, sino en Cambridge, en el auditorio estilo tortuga del M.I.T.

*

CUÁNDO DE CHILE

Pablo Neruda Oh Chile, largo pétalo de mar y vino y nieve, ay cuándo ay cuándo y cuándo ay cuándo me encontraré contigo, enrollarás tu cinta de espuma blanca y negra en mi cintura, desencadenaré mi poesía sobre tu territorio. Hay hombres mitad pez, mitad viento, hay otros hombres hechos de agua. Yo estoy hecho de tierra. Voy por el mundo cada vez más alegre: cada ciudad me da una nueva vida. El mundo está naciendo. Pero si llueve en Lota sobre mí cae la lluvia, si en Lonquimay la nieve resbala de las hojas llega la nieve donde estoy. Crece en mí el trigo oscuro de Cautín. Yo tengo una araucaria en Villarrica, tengo arena en el Norte Grande, tengo una rosa rubia en la provincia, y el viento que derriba la última ola de Valparaiso me golpea en el pecho con un ruido quebrado como si allí tuviera mi corazón una ventana rota. El mes de octubre ha llegado hace tan poco tiempo del pasado octubre que cuando éste llegó fue como si me estuviera mirando el tiempo inmóvil. Aquí es otoño. Cruzo la estepa siberiana. Día tras día todo es amarillo, el árbol y la usina, la tierra y lo que en ella el hombre nuevo crea: hay oro y llama roja, mañana inmensidad, nieve, pureza. En mi país la primavera viene de norte a sur con su fragancia. Es como una muchacha que por las piedras negras de Coquimbo, por la orilla solemne de la espuma vuela con pies desnudos hasta los archipiélagos heridos. No sólo territorio, primavera, llenándome, me ofreces. No soy un hombre solo. Nací en el sur. De la frontera traje las soledades y el galope del último caudillo. Pero el Partido me bajó del caballo y me hice hombre, y anduve los arenales y las cordilleras amando y descubriendo. Pueblo mío, verdad que en primavera suena mi nombre en tus oídos y tú me reconoces como si fuera un río que pasa por tu puerta? Soy un río. Si escuchas pausadamente bajo los salares de Antofagasta, o bien al sur, de Osorno o hacia la cordillera, en Melipilla, o en Temuco, en la noche de astros mojados y laurel sonoro, pones sobre la tierra tus oídos, escucharás que corro sumergido, cantando. Octubre, oh primavera, devuélveme a mi pueblo. Qué haré sin ver mil hombres, mil muchachas, qué haré sin conducir sobre mis hombros una parte de la esperanza? Qué haré sin caminar con la bandera que de mano en mano en la fila de nuestra larga lucha llegó a las manos mías? Ay Patria, Patria, ay Patria, cuándo ay cuándo y cuándo cuándo me encontraré contigo? Lejos de ti mitad de tierra tuya y hombre tuyo he continuado siendo, y otra vez hoy la primavera pasa. Pero yo con tus flores me he llenado, con tu victoria voy sobre la frente y en ti siguen viviendo mis raíces. Ay cuándo encontraré tu primavera dura, y entre todos tus hijos andaré por tus campos y tus calles con mis zapatos viejos. Ay cuándo iré con Elías Lafferte por toda la pampa dorada. Ay cuándo a ti te apretaré la boca, chilena que me esperas, con mis labios errantes? Ay cuándo podré entrar en la sala del Partido a sentarme con Pedro Fogonero, con el que no conozco y sin embargo es más hermano mío que mi hermano. Ay cuándo me sacará del sueño un trueno verde de tu manto marino. Ay cuándo, Patria, en las elecciones iré de casa en casa recogiendo la libertad temerosa para que grite en medio de la calle. Ay cuándo, Patria, te casarás conmigo con ojos verdemar y vestido de nieve y tendremos millones de hijos nuevos que entregarán la tierra a los hambrientos. Ay Patria, sin harapos, ay primavera mía, ay cuándo ay cuándo y cuándo despertaré en tus brazos empapado de mar y de rocío. Ay cuando yo esté cerca de ti, te tomaré de la cintura, nadie podrá tocarte, yo podré defenderte cantando, cuando vaya contigo, cuando vayas conmigo, cuándo ay cuándo.

|+|-|

comentarios:[2]

Anonymous Anónimo escribió... /

Me tomé la molestia de tratar de leer este poema en voz alta, pero llegué hasta la mitad no más.
No es fácil.

Saludos

2:43 p. m.

 
Blogger Unknown escribió... /

Este poema se leía mucho en reuniones políticas clandestinas a finales de los 70 (me consta), sobre todo cuando se empezaron a organizar protestas, y (me dicen) que a principios de los 80 la costumbre siguió.

11:13 p. m.

 

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